Si tuviera yo una cruz,
una cruz de plata vieja,
como tímido recuerdo
del cariño de mi abuela,
no estaría acorazada
entre alhajas y diademas,
reliquias del lujo obsceno
de la antigua realeza.
Si tuviera yo una cruz
honrada, como mi abuela,
me la abrocharía al cuello
para ver si se me pega.
No hay comentarios:
Publicar un comentario