viernes, 29 de mayo de 2026

TONIA ETXARRI

 Sonetos periodísticos,7


Etxarri de apellido. Nombre: Tonia.
La vida entre Madrid y el País Vasco,
(porque perseverar bajo el chubasco
te cuece, reblandece y endemonia).

Describe, desmenuza y testimonia
que hay cambios de etiqueta y no de frasco,
y que hemos revestido de damasco
caníbales de Nueva Caledonia.

A Tonia se le da bien lo ligero,
es cálida y simpática, sí, pero
un lince detectando lo sectario.

Euskadi, ni Utopía ni Macondo,
un término con mucho mar de fondo,
y el fondo de ese mar es un osario.


jueves, 28 de mayo de 2026

ALEJANDRO ENTRAMBASAGUAS

 Sonetos Periodísticos,6


Su rostro últimamente se prodiga
-un rostro que es así como de armenio-
en esto de Horizonte y el Milenio,
que es más de malhechores que de intriga.

Porque es un periodista que investiga,
y en esto, poco menos que es un genio.
No sé lo que le pagan por convenio.
Seguro que da más la prensa amiga.

N
i grita ni se excita cuando informa.
Dijérase que tiene como norma
ser plácido y formal como un querube.

Y así como el barullo siempre cansa,
conviene recordar que el agua mansa
también se lleva puentes cuando sube.

martes, 26 de mayo de 2026

JUAN SOTO IVARS

 Sonetos periodísticos, 5


Está Juan Soto Ivars siempre mal visto
por quienes le encasillan como facha.
No tiene de esos fasces más que el hacha:
un hacha y que es diabólico de listo.

La peña que le trata de anticristo
es límite y un poco mamarracha:
es fauna  que de eslóganes se empacha
y no da para el “pienso luego existo”.

Ivars no va en rebaño ni a la playa,
porque le aterroriza ser cobaya:
ni al ángel de la guarda da la mano.

Aquí, donde el sincero se suicida,
tendrá que pelear toda la vida.
Tampoco va a sufrir, porque es murciano.


RELIQUIAS DE FAMILIA

Si tuviera yo una cruz, 
una cruz de plata vieja, 
como tímido recuerdo 
del cariño de mi abuela, 
no estaría acorazada 
entre alhajas y diademas, 
reliquias del lujo obsceno 
de la antigua realeza. 
Si tuviera yo una cruz 
honrada, como mi abuela, 
me la abrocharía al cuello 
para ver si se me pega.

KETTY GARAT

Sonetos periodísticos,4


La tal Ketty Garat es de una honrada
familia de oficiales de Marina,
porque hace falta mucha disciplina,
cuando has que navegar la mar salada.

¡Lo que hay por esa mar en la que nada!
Lo mismo es una mina submarina,
que es Ábalos que enchufa a su sobrina,
o Koldo con la popa levantada.

Destapó al de Torrente en el 21.
Se le descojonaron de consuno,
mas ella no tiraba la toalla.

Hoy todos han tragado ese jarabe
y saben que Garat tiene la llave.
La temen mucho más por lo que calla. 

lunes, 25 de mayo de 2026

FRAY JOSEPHO

 Sonetos periodísticos, 3



Josepho, como ser, es despreciable,
lo mismo que Torrente en camiseta,
que nunca se limpió con servilleta,
ni el roce de las manos con el sable.

Cualquier deuda con él es incobrable
y, en suma, es un chulángano y un jeta.
Pero es verdad que el tipo es un poeta,
y a veces, un poeta formidable.

La pena es que su vida está cautiva:
la noche entre romántica y lasciva
y un tráfico infinito de resacas.

Me ha dado su palabra, y es sincero:
si meten en la trena a Zapatero,
irá para tocarle las maracas.

domingo, 24 de mayo de 2026

FEDERICO

Sonetos periodísticos, 2


Le acusa aquél que no le quiere bien
de ser más irritante que el carburo.
Hay algo que podéis dar por seguro:
que nadie le convence al cien por cien.

Es ácido y es cómico también,
igual que Edward G. Robinson -sin puro-
Va armado de un probóscide tan duro
como el del bicho aquél que picó al tren.

¿Losantos te adjudica un remoquete?
Jamás te librarás de ese grillete,
olvídate de llantos y suspiros.

Y lo que le define todavía
es algo que probó su biografía:
que no se pliega a un “cállate” ni a tiros.

sábado, 23 de mayo de 2026

SANTI GONZÁLEZ

 Sonetos periodísticos, 1


Marino y redactor de relumbrón,
González, don Santiago, es bilbaíno,
(autóctono de un término vecino,
como lo fue Luciano, aquél Rincón).

Lo suyo por Bilbao es vocación,
que no la dan la pila ni el padrino.
Padece de un arraigo tan genuino
y amargo como el agua del Nervión.

¡Y qué cabeza tiene, que es enorme!
Jamás domesticada ni conforme
con la fabulación de rostro amable.

Allá donde blandean los plumillas,
él planta con rigor las banderillas
sin miedo a lo que piense el respetable.

miércoles, 20 de mayo de 2026

IMPUTADO

 


Abúlico a cualquier dolor ajeno,
ni sabe a qué le llaman empatía.
Un alma tan inhóspita y tan fría
que nunca ha contenido nada bueno.

Rodríguez se revuelca por el cieno,
incólume entre tanta porquería
con su caparazón de hipocresía:
-que, a mí, todo lo humano me es ajeno. 

Le aguarda un tediosísimo calvario:
un acontecimiento planetario
de tercos y difíciles procesos.

De culpabilidad o de inocencia,
barrunto lo que dice la experiencia:
los fieles del demonio no van presos.

viernes, 5 de diciembre de 2025

ADIOS A ALFONSO USSIA

 

Se ha muerto y se ha quedado así, tan pancho,
sin ínfulas absurdas de tragedia.
Se ha muerto en internat y en wikipedia,
sabiéndose Marqués de Sotoancho.

A veces fue Quijote, a veces Sancho,
a veces, de una química intermedia.
Don Mendo le enseñó las siete y media,
Mingote, el permanente zafarrancho.

Se ha ido sin llegar a los ochenta,
quizá en la compañía turbulenta
de Gila, Tip y Coll y la cuadrilla.

Y como humilde muestra de respeto,
lo juro ante notario y en soneto:
Hoy le pondré cebolla a la tortilla.


Así declaraba el maestro su lealtad perenne a las aliáceas:


El periodista don Alfonso Ussía,
que en el Parnaso en español descolla,
me sube el pavo por hacer poesía...
mientras elogia la infernal cebolla.
 
¡Las dos acciones en el mismo día!
Quien con talante liberal se enrolla
y envuelve en lauro la cabeza mía,
¡con vil cebolla mi chaveta abolla!
 
Tras ver en Malmö cómo queda Europa,
¿qué metro elijo para dar estopa?
Endecasílabos del tipo Safo.
 
Le doy las gracias, mi querido Alfonso.
Por sus papilas rezaré un responso,
y si le tengo que gafar, le gafo.

sábado, 23 de agosto de 2025

RUMORES DE LA MARETA

 

El Presidente concilia
su defensa del planeta
con la vida de familia
descansando en La Mareta
-un magnífico retiro
que, además, está pagado-
Mientras tanto, el juez Peinado,
dando al caso un nuevo giro,
no les deja ni un respiro
con las mierdas del juzgado.

¡Qué vida te dan, Pichona!
¡Tú, que tienes un marido
que no lo hay más presumido
rebuscando en la Eurozona!
Se te acaba ya el verano,
y otra vez a la trinchera:
y otra vez la fontanera,
lo de Aldama, y el hermano.

Para seguir en Moncloa
mientras tanto juez incoa,
ya no bastan la experiencia,
la paciencia y el talento:
hacen falta resiliencia...
y una cara de cemento.

sábado, 10 de mayo de 2025

NOBLEZA, ARISTOCRACIA Y MONARQUÍA



Estos tres conceptos parecen inseparables, pero no lo son en el decurso de la Historia:


NOBLEZA

La nobleza nace de la instauración del carácter hereditario en la casta militar de la recién nacida sociedad estamental: los señores de la guerra emparentan entre ellos y consolidan su posición de dominio, para conservar la exclusiva en el ejercicio de la fuerza contra otros clanes. El análisis marxista estudia críticamente este fenómeno, pero es un análisis anacrónico, pues su naturaleza podría rastrearse hasta el comportamiento social de los primates.

Hasta finales del siglo XVIII, la sociedad europea está dominada por la nobleza como clase social, cuya esencia va alejándose paulatinamente del poder guerrero, pero conserva la supremacía en todos los aspectos del poder social: desde el clero a la justicia y el entorno cortesano del gobierno.


MONARQUÍA

La monarquía en Europa es una élite sacralizada de la propia nobleza. Nace dentro de ella para ocupar la posición suprema del Poder: la encarnación misma de la Auctoritas del Estado.

Las primeras monarquías son electivas. Con el tiempo, la legitimidad hereditaria gana terreno como alternativa a la “elección”, que en la práctica es un enfrentamiento, a menudo violento, entre facciones nobiliarias.


ARISTOCRACIA

Prescindiendo de etimologías obvias, la aristocracia implica el mantenimiento de una situación colectiva de privilegio. Aquí, el carácter hereditario surge espontáneamente del deseo de los padres de que sus hijos conserven su posición. Esto no ocurre sólo en los entornos nobiliarios. Podemos ver este fenómeno en sociedades aparentemente muy distintas de la vieja nobleza estamental. 

Basta echar un vistazo a las tiranías marxistas para ver que hay apellidos que garantizan una posición de privilegio. Y no sólo en Corea del Norte: el socialismo español y los nacionalismos periféricos están urdidos por pequeñas castas hereditarias que mantienen su poder, o al menos, lo intentan. Bien es cierto que se trata de estirpes más cortas, pues carecen del poder absoluto que detentó la antigua nobleza. Pero el fenómeno sociológico es el mismo.


LA NOBLEZA HOY

En los viejos países europeos, donde existió una nobleza estamental, sigue habiendo personas con título, pero la nobleza no es ya una clase social. Existen los nobles, pero no son una casta, sino, acaso, un pequeño lobbie social que trata de mantener su identidad por el prestigio de su pasado.

En realidad, la nobleza no existe como clase desde principios del XIX, cuando los cambios sociales derivados de la Revolución Francesa hacen que el poder sea permeable a individuos ajenos a la antigua casta nobiliaria. El resultado es que la vieja nobleza busca su supervivencia en una alianza -vergonzante al principio- con la aristocracia del dinero.

La mayor parte de los actuales nobles descienden de un linaje híbrido, falsificado a veces, entre estas dos clases sociales. Unos aportan el abolengo y otros el dinero.

Una vez más, debemos abstenernos de aplicar criterios “morales” a un fenómeno tan universal como querer conservar la posición de privilegio en una sociedad cambiante.


LA MONARQUÍA HOY

La antigua vinculación entre nobleza y monarquía ha decaído por la misma razón: la nobleza de hoy no tiene una función social. No es una clase, sino, a lo sumo, un colectivo unido por sus vínculos con el pasado. En el fondo, una ficción, pues los títulos con pocas generaciones reclaman la misma posición de prestigio que las casas ducales más antiguas, y todos o casi todos descienden discretamente de familias de banqueros, políticos y comerciantes que les ayudaron a sobrevivir cuando el mero título no garantizaba siquiera la supervivencia económica.

La monarquía, en cambio, sí mantiene una función social. Un rey constitucional sigue encarnando la Auctoritas del Estado, aunque el poder efectivo haya migrado por completo a una clase política despegada de la vieja nobleza.

El carácter hereditario de la monarquía, que algunos critican por no ser democrático, sigue siendo, hoy como en su origen, una alternativa a la lucha entre facciones para ocupar la jefatura del Estado.

Esto no es posible en cualquier país: sólo en aquellos que han conservado la institución hasta hoy. La doctrina académica suele afirmar que la forma de la jefatura de Estado no quita ni pone calidad democrática a éste, lo que es fácilmente comprobable en la diversa calidad democrática que hay entre las monarquías, y también entre las repúblicas.

En España no hay Corte. ¿Necesita la monarquía de una clase nobiliaria para sobrevivir? En mi opinión, no. Los lazos históricos existen, pero no son esenciales. No será apellidarse Rocasolano lo que haga peligrar el futuro dinástico de la Princesa Leonor. Será la convicción de los españoles de que la institución sigue siendo una garantía y no un lastre, una defensa frente al banderismo político que fagocita las instituciones, lo que determinará que la monarquía sobreviva o no.

Yo lo tengo claro. Que cada uno se forme su opinión, en la certeza de que no habrá rey ni reina si el país no hace un esfuerzo por sostenerlos. Porque, una vez que desaparezcan, lo harán para siempre.