En la España de Sánchez-Zapatero,
lo que divide es bueno, y lo que parte,
mejor, porque el frentismo es todo un arte
que pone a gobernar al marrullero.
lo que divide es bueno, y lo que parte,
mejor, porque el frentismo es todo un arte
que pone a gobernar al marrullero.
Es cierto que, a la larga, el agujero
que excava quien a trozos nos reparte
nos atravesará de parte a parte,
y España no saldrá del sumidero.
Hay gente que es feliz teniendo bando,
y caga medianejo, duro o blando,
según lo que le diga la consigna.
Y luego está la gente que se enoja,
se exalta y hasta va a la pata coja
un rato... pero luego se resigna.